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De Las Asturias
Las Asturias es un espacio de Internet que se construye sobre el software de MediaWiki, con la intención de utilizar todas las posibilidades de incrustar productos de comunicación multimedia, como los vídeos de YouTube, Dailymotion o Metacafé, los mapas de Google o Yahoo, fotografías de Panoramio o Flickr, documentos de Google Base, pero todo ello alojado en nuestro propio servidor, lo que nos confiere la responsabilidad de un equipo redactor compuesto por los usuarios de AsturWiki. Se trata, en definitiva, de un Mashup que explota al cien por cien las posibilidades de la Web 2.0, para poner a disposición de quienes desde dentro o fuera del Principado de Asturias quieran acceder a la información, las opiniones, los datos de nuestra geografía, nuestra historia, nuestra cultura, tradiciones, vida pública, pero también de nuestra vida industrial y comercial, en definitiva, se trata de avanzar en el diseño del nuevo medio de comunicación que proporciona el milagro de Internet a los ciudadanos, para administrar el conocimiento de su realidad, sin las limitaciones que impone la industria editorial del pasado.Nuestra comunidad autónoma, nuestras ciudades y concejos, Oviedo, Gijón, Avilés, pero también las villas como Llanes o Infiesto, concejos como Corvera o Langreo, van a tener aquí su espacio, para que su información sea accesible a los usuarios de la reda de manera ordenada. El paisaje es indesligable del paisanaje. Políticos, escritores, científicos, profesores, deportistas, líderes obreros o dirigentes empresariales, también deben ser conocidos a fondo y sin complejos, por sus conciudadanos.
Antonio Masip, Blas Herrero, Alicia Castro, Fernando Alonso, Gabino de Lorenzo, Susana Pérez-Alonso, Juan Luis Rodríguez-Vigil, Francisco Álvarez-Cascos, Álvaro Cuesta, Noemí Martín, Carlos Sierra, Carmen Gómez Ojea, Ignacio Gracia Noriega, Gustavo Bueno Sánchez, Pilar Sánchez Vicente, Vicente Álvarez Areces, Niti Colsa, José Ángel Fernández Villa, Pilar Rubiera, Txomin Goñi, Severino García Vigón, Juan Manuel Martínez Morala, etcétera, sobrevuelan sobre nuestra realidad, formando parte de la constelación de ciudadanos que construyen un territorio, con sus luces y sus sombras reflejadas en el periodismo, pero también en la opinión de sus convecinos.
Internet está más allá de la academia y de la mundanidad, nos une a todos con una tela de araña por la que se mueven los buscadores con
sus patas ultrasensibles, conectando usuarios con usuarios a través de mecanismos transversales de transmisión de los datos, que rompen la jerarquía de las opiniones y de control de la información que se sostenía sobre el monopolio de la capacidad económica de las empresas, que en el pasado tenían el control de lo que se podía saber y lo que no. La publicidad, considerada como un mecanismo primitivo, era cara y se prestaba a ser un instrumento para financiar la manipulación. La nueva publicidad de Internet es contextual y conecta directamente a los ciudadanos que consumen con los que ofrecen sus servicios. Toda empresa que quiera vender tendrá que tener un cliente que quiera comprar, y para que ambos protagonistas de la vida económica se encuentren, la red ha tejido instrumentos como Google AdSense
y Google AdWords que ponen en valor las nuevas plataformas, los portales, en donde se tejen los nuevos negocios que tienden a reconvertir las viejas estructuras de intermediación. Para encargar una cena me pongo en contacto con el restaurante, para unas vacaciones con el hotel y para comprar un perro con el que lo vende. Todo eso se encuentra ahora con facilidad en la publicidad inteligente, que se dirige allí donde estén los usuarios, ya sean blogs, foros, portales o páginas personales.
Todos pueden entrar y aportar su información, la que les interese, la que consideren necesaria. Los servicios que ofrece Pola de Siero, las fiestas de Proaza, las jornadas gastronómicas de Cangas de Onís, la oferta comercial y cívica de la Feria de Vegadeo, les cebolles de El Entrego, la Estación de Esquí de Valgrande, la oferta inmobiliaria de Taramundi, las casas de aldea de Peñamellera Baja, el gamonéu de Onís o la acampada de Cuevallagar en Yernes y Tameza, tienen tanta necesidad de estar y comunicarse en Internet, como la Universidad de Oviedo, el Arzobispado, la Agrupación de Vecinos y Amigos de Llanes, la Sociedad de Artesanos de Cangas del Narcea o la Feria de Muestras de Tineo.
Para colgar la información, el usuario tiene dos caminos. O bien crea una entrada, editando directamente el resultado de una búsqueda que no obtiene otro resultado que aquello que se ha buscado, listo para pinchar y ser colgado, o bien pincha un enlace subrayado en rojo –lo que quiere decir que es información aún sin editar- y empieza a subir su propia información al ciberespacio. Cuando otro usuario no esté de acuerdo con lo que se ha subido, no debe borrarlo ni modificarlo alegremente, sino que en el menú que está en la parte superior de la página, dispone de la posibilidad de abrir una “discusión”. De la discusión saldrá una nueva redacción, y de esa redacción otra y otra, en permanente actualización.Así se van a discutir, por ejemplo, los criterios para escribir la biografía de un político que es donde se han suscitado las primeras “discusiones” de Las Asturias, pero también la lista de restaurantes dignos de ser encomiados en Castrillón, los hoteles más recomendables de Cabrales o los mejores quesos que se pueden degustar en Grado, sin olvidarnos de las más razonables formas de disfrutar de una experiencia de turismo de aventura en Parres o en Illano.
Tenemos todo el tiempo del mundo y ya estamos trepando en los buscadores nada más empezar nuestra singladura, pues cuantas más entradas abramos, más rápido y mejor se nos conocerá, para que el mecanismo de las búsquedas se convierta en el mejor aliado de nuestra pretensión de conseguir un número importante de visitas en un plazo razonable de tiempo, pues en cuanto a los costes, no hay problema, dado que podemos soportar todas las visitas que nos lleguen, ya que el uso de los mecanismos Web 2.0 tiene una ventaja que para los medios de información del pasado resulta aterradora: lo que para ellos es carísimo a nosotros no nos cuesta un euro.
