Blas Herrero
De Las Asturias

Blas Herrero Fernández, capitalista inversionista español cercano al poder partitocrático (primero al PSOE, luego al PP) que ha sabido rentabilizar de forma extraordinaria unas modestas licencias radiofónicas (convertidas por el grandonismo localista en imperio mediático). Tras cobrar 208 millones de euros que como indemnización hubieron de pagarle Telefónica y Antena 3, en enero de 2007 creó Kiss Capital Group con 150 millones de capital para dedicarlos al capital riesgo en negocios de telefonía, música y producción cinematográfica.
Comenzó su andadura de emprendedor gestionando una pequeña industria láctea familiar que supo convertirse en proveedora de organismos oficiales (así, el complejo sanitario de Oviedo). Goza de notable reconocimiento público políticamente correcto, perteneciendo por ejemplo al Consejo Social de la Universidad Politécnica de Madrid y habitualmente a los jurados designados para conceder los Premios Príncipe de Asturias.
Mantiene una amistad inquebrantable que trasciende a intereses económicos y políticos con Juan Luis Rodríguez-Vigil, Jesús Arango, José Troteaga, Antonio Masip y Francisco Alvarez Cascos.
Antes del Petromocho junto con su amigo Juan Luis Rodríguez-Vigil, a la sazón Consejero de Sanidad del gobierno regional de Pedro de Silva, aprovechando la gran relación de Blas Herrero con la comunidad judía e Israel, estuvo a punto de consolidarse en Asturias la implantación de importantes industrias tecnológicas israelíes, proyecto que no acabó de cuajar a pesar de la gran dedicación al mismo de Aida Oceransky.
Su ascenso en el terreno mediático se produjo cuando el Partido Socialista Obrero Español se sirvió de él como hombre de confianza, para que figurase como titular de un importante número de emisoras de radio, Radio Blanca, concedidas discrecionalmente por Alfonso Guerra al servicio de Felipe González.
Pasada la coyuntura momentánea que había determinado tal concesión, y cuando el Escándalo Filesa acabó con una parte del corrupto conglomerado de empresas del PSOE, Herrero se quedó limpiamente como único propietario sin mayores compromisos del grupo de licencias de emisión agrupadas bajo la marca Radio Blanca.
Como buen empresario supo adaptarse a la nueva realidad política una vez que el felipismo fue derrotado democráticamente, iniciando una notable amistad con Francisco Álvarez-Cascos en el gobierno de José María Aznar, alcanzando su mayor éxito especulador al lograr cerrar un contrato con Telefónica, entonces titular de la cade de emisoras Onda Cero, que tenía alquiladas las emisoras de Radio Blanca, a cambio de una sustancial cantidad por oyente que obtuviesen las emisoras de Kiss FM, un modesto grupo de emisoras puestas en marcha por Blas Herrero, que en aquellos momentos tenían una audiencia de unos pocos de miles. El secreto de Kiss
La genialidad de Blas Herrero consistió en saber crear en meses una radio de éxito con cifras millonarias de audiencia, al recurrir en Kiss FM a la emisión ininterrumpida de clásicos de la música moderna. Herrero creó una emisora sin publicidad a cuenta de este creativo contrato, y con muy buena música, una formula muy barata y de gran éxito, parecida al antiguo Hilo Musical pero gratis: Radio Kiss.
Cuando el Grupo Planeta compró Onda Cero y heredó este singular contrato de Telefónica, acabó siendo obligada a pagarle una astronómica cifra -aún no precisada- a Blas Herrero en virtud de las obligaciones previamente contraidas, a través de un tan famoso como controvertido laudo.
Onda Cero tendrá que pagar finalmente a Kiss FM cerca de 200 millones de euros
