Juan Luis Rodríguez-Vigil
De Las Asturias
Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio fue el dimisionario tercer Presidente del Principado de Asturias (1991-1993) tras una trayectoria ligada desde el tardofranquismo al PSOE. Nacido en Valdepeñas (Ciudad Real) el 15 de marzo de 1945, aunque a los pocos días le trasladaron a Infiesto (Piloña), donde permaneció hasta que a los 13 años fue a vivir a Oviedo. Parte de sus antepasados proceden del entorno de Pola de Lena. Estudió en el Colegio de los Dominicos, junto con Antonio Masip, Manuel Fernández de la Cera e Ignacio Gracia Noriega, formando parte de la generación del cambio.
También en Oviedo estudió Derecho en la Universidad capitalina. En 1971 se afilió al PSOE, del que fue miembro del Comité Federal desde 1976 a 1979. «Uno de los habituales de la columna de José Manuel Vaquero era Juan Luis Vigil, con quien el periodista tenía siempre la deferencia de constatar detrás de su nombre su condición de miembro 'del comité federal del PSOE'. A Juan Luis Vigil le encantaba visitar las redacciones de los periódicos porque decía que le gustaba el olor a tinta; supongo que esto lo habría escuchado en alguna película americana sobre periodistas. Luego, en los locales de su partido, era de los que más se encrespaba cuando Vaquero publicaba algo que él consideraba indiscreción; decía entonces: –¿Cómo habrá podido enterarse?» (Ignacio Gracia Noriega, Vísperas del nuevo tiempo, Pentalfa, Oviedo 1991, pág. 105.)
Trabajó en el Ministerio de Industria y en el de Obras Públicas, en Madrid.
Ejerció de abogado laboralista para la UGT con sonadas intervenciones como la que realizó junto con Masip en el sector naval en Gijón.
Fue Consejero de Sanidad desde el primer gobierno presidido por Rafael Fernández, hasta las elecciones autonómicas de 1991. Ese año resultó elegido presidente del Principado de Asturias, cargo del que tuvo que dimitir en 1993 debido al escándalo del Petromocho, en el que su gobierno fue engañado por un timador que haciéndose pasar por representante de una compañía petrolífera como intermediario de inversiones, había prometido construir una refinería en la comunidad autónoma.
El escándalo se descubrió cuando el diario El Comercio reveló que el Saudi Arabian Bank que avalaba la operación desde Nueva York no existía en realidad, momento en el que el entonces su consejero de Industria, y hoy gerente de Mina La Camocha, Víctor Zapico, llevó la documentación a ese periódico, con lo que se descubrió, entre los papeles, lo relativo a una espectacular comisión que andaba en juego, de la que luego se habló poco, a pesar de que se supo que se había abierto una cuenta en la central de Banesto en Oviedo, en cuya apertura había participado buena parte de las principales fortunas de la comunidad.
Juan Blas Sitges, de una conocida familia afincada en Salinas, Castrillón, fue presentado en los medios como una de las más altas figuras que apoyaban la operación.
Faustino F. Álvarez, director de La Voz de Asturias, sostuvo durante días que el proyecto existía y que todo "eran infundios de la oposición", lo que hace suponer que fue el propio Vigil el que lanzó en aquella información por delante a Zapico, que había llegado a firmar documentos en una notaría del cantón de Vaud, Suiza.
El conocido empresario mediático Casildo Blas Herrero, intentó convencer a un gabinete de crisis formado la noche en que estalló el escándalo en casa de Vigil, de que el dimisionario no dimitiese -a pesar de que se lo impuso Felipe González, a la sazón presidente del gobierno de España-, comprometiéndose a buscar él otro inversor árabe, en presencia del entonces vicepresidente de su propio gobierno, y hoy presidente del Consejo Consultivo del que Vigil forma parte en la actualidad como vocal, Bernardo Fernández, al que muchos apuntan como autor de la filtración a La Nueva España de aquella reunión.
Vigil está casado en varias ocasiones y tiene 3 hijos. En 2005 publicó el libro "Los montes comunales y vecinales de Asturias", que viene a unirse a anteriores opúsculos, algunos de ellos sobre brujería, con los que actualmente cultiva una faceta de escritor, como ensayista, que es celebrada por muchos de sus correligionarios como una manera de apartarle de los asuntos públicos, en cuya gestión se ha labrado un justo prestigio como personaje de una incomparable excentricidad.
En su haber tiene más escándalos que fueron investigados por la Junta General del Principado (ver Comisiones de Investigación en el Principado de Asturias), como el célebre episodio protagonizado por Faustino F. Álvarez y el empresario Herrero en Cuba, conocido como el Caso Plaza de la Pera, en el que se mezclaron las cuestiones sexuales, con las empresariales y las políticas, teniendo que intervenir Laura González, la entonces presidenta de la Junta General del Principado ante el mandatario Fidel Castro, a través del entonces vicepresidente Gallego Fernández, para rescatar a varios de los excursionistas de las cárceles cubanas, con un crédito de Cajastur tramitado desde Asturias por el entonces jefe de gabinete de Vigil, Juan Cofiño.
Vigil volvió a ponerse de moda cuando el Caso Plaza de la Pera o Escándalo Cofiño se convirtió en una nueva Comisión de Investigación , al haber denunciado el ex director general de Cajastur, José Troteaga que Cofiño se había quedado con el dinero, cuando en realidad el dinero se pagó a Cuba para arreglar la Plaza de la Pera, aunque La Nueva España publicó por aquel entonces una foto de la citada plaza en la que no se veía ningún arreglo. La empresa que envió el dinero a Cuba fue, al parecer, Cafranga, del Grupo ALSA.
Ese otro escándalo que cogió de lleno a Vigil, por haber presidido él aquel viaje, cuando ya no era presidente, tuvo mucho que ver con la crisis conocida como Crisis de la Ley de Cajas, que se cerró con la propia comisión de investigación, que aceptó al final y tras muchas vueltas la inocencia de Cofiño (hoy abogado de Telecable)sin aclarar qué se hizo con el dinero. Muchos consideraron que fue una venganza de Troteaga, hombre del presidente Vicente Álvarez Areces, contra Cofiño, entonces hombre de José Ángel Fernández Villa, por haber quitado de en medio -con ayuda del PP, IU y el acutal presidente de la entidad, Manuel Menéndez-a un presidente de Cajastur, Paulino García, nombrado por Areces, que apenas si duró unas semanas, en las que se gestionaron numerosas condonaciones de créditos impagados a conocidos personajes de la vida asturiana, como Julio García Noval, de Mall SA -al que algunos vincularon en su día con Areces-, o Manuel Meleiro, conocido empresario que lanzó gravísimas acusaciones contra Luis Gómez, entonces gerente de Gesuosa, una empresa pública promovida desde el ayuntamiento de Oviedo, a la sazón presidido por Gabino de Lorenzo.
Esta entrevista de nuestro colaborador cuallagar, está seriamente cuestionada por Barbie-Justiciera, en esta Discusión: Juan Luis Rodríguez-Vigil

