Partido Comunista de España
De Las Asturias
El Partido Comunista de España ha estado muy vinculado a Asturias, sobre todo tras la Guerra Civil. Surge el PCE tras el triunfo de la Revolución de Octubre, al consolidarse y expandirse internacionalmente la quinta generación de la izquierda organizada en torno a Lenin, sobre las cenizas de la otrora revolucionaria socialdemocracia. Las Juventudes Socialistas fundaron el 15 de abril de 1920 el Partido Comunista Español, los delegados de izquierda del PSOE fundaron el 13 de abril de 1921 el Partido Comunista Obrero Español, y ambas organizaciones revolucionarias se fundieron el 14 de noviembre de 1921 en el Partido Comunista de España. Sección Española de la Internacional Comunista, al que se unieron quienes decidieron unirse al impulso triunfante de la III Internacional (y se negaron a seguir en la decante internacional socialdemócrata).
Santiago Carrillo Solares, nacido en Gijón, fue Secretario General del PCE desde 1969 a 1982.
Fallecido el general Francisco Franco en 1975, en plena transición de la dictadura a la democracia coronada, fue legalizado el 9 de abril de 1977.
Del 24 al 26 de marzo de 1978 se celebró la III Conferencia Regional del Partido Comunista de España en Asturias, en las instalaciones de la franquista Ciudad Residencial para los Trabajadores de Perlora. Asisten cerca de cuatrocientos delegados que representan a los ocho mil militantes comunistas de la Asturias del postfranquismo preconstitucional. El mismo día del comienzo de la III Conferencia se retiran de la misma más de cien delegados, los ciento trece de Perlora, disconformes con la orientación de los debates. Al día siguiente la crisis del Partido Comunista de España en Asturias se hace patente y pública, al difundirse un comunicado avalado por las firmas de esos 113 delegados que abandonaron el concilio comunista, siguiendo la estela del firmante más destacadao, miembro del Comité Central, Vicente Álvarez Areces.
Para la historia del Partido Comunista de España es imprescindible el libro escrito por Gregorio Morán, ilustre aunque renegado hijo de Oviedo.