Víctor Manuel
De Las Asturias
Víctor Manuel San José Sánchez nació en Mieres del Camino el día de San Fermín de 1947. Su padre es ferroviario, Felicita regenta una pollería, el abuelo Víctor fue picador, allá en la mina, y arrancando negro carbón, quemó su vida; el otro abuelo murió cuando la guerra, al parecer del lado de la República.
En su pueblo estudia con los frailes y toca la armónica, quiere ser cantante, escribe sus propias letras... ¡Ya cuentan las Asturias con otro bardo poeta, con otro cantautor! Dedica sus virginales versos al sacerdote que le bautizó, a juveniles amoríos... En 1963 ya es solista de una orquesta bossa nova. Pero el pueblo y Asturias saben a poco, y en 1964 marcha a Madrid rumbo a la fama. España celebra sus XXV años de Paz, y Víctor Manuel decide dedicar una canción al invicto caudillo Francisco Franco, Un gran hombre... un canto de paz y agradecimiento, un deseo de conformismo conservador de un joven: «Y por favor, pido siga esta paz...»:
«Hay un país / Que la guerra marcó sin piedad, / Ese país / De cenizas logró resurgir, / Años costó / Su tributo a la guerra pagar, / Hoy consiguió / Que se admire y respete su paz. / No, no conocí / El azote de aquella invasión, / Vivo feliz / En la tierra que aquél levantó, / Gracias le doy / Al gran hombre que supo alejar, / Esa invasión / Que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán / Que el camino no habrán de labrar, / Él lo labró / A los otros les toca sembrar.
Otros vendrán / Que el camino más limpio hallarán, / Deben seguir / Por la senda que aquél nos marcó, / No han de ocultar / Hacia el hombre que trajo esta paz, / Su admiración, / Y por favor, / Pido, siga esta paz.»
Están a punto de seleccionar la balada del mierense como banda sonora de la película Franco ese hombre, pero aunque no logra ese éxito sí que se va haciendo conocido: durante año y medio canta todos los domingos en el programa La nueva ola musical, de La Voz de Madrid, y en 1966 ya le graban un primer single (Por caridad, Ninette, Y sin embargo), y luego Un gran hombre (y Lejano, lejano, en Belter). Además concursa en el VIII Festival Español de la Canción en Benidorm (otro single: Mucho, Tus cosas).
En 1968 graba El tren de madera y El cobarde, mientras cumple la mili como cabo de Aviación. Luego explota el filón de los temas asturianos: La romería, El mendigo, El abuelo Vítor, Paxarinos. Gana el III Festival de Villancicos de Pamplona: En el portalín de piedra («Vamos despierta, María, que está llorando tu Niño, dale de mamar que tiene hambre, cántale bajito que tiene sueño... Ponle la albarda a la burra, vamos a marchar de este pueblo, que nos lo quieren matar, y yo no quiero perderlo. ¡¡Qué es hijo mío..., y es hijo de Dios!!, y vino a enseñarnos... un mundo mejor. Y en el portalín de piedra, estaban María y José, estaba María llorando, estaba nervioso José... Saca un pañal de la cesta, y lávame este en el río, sube María a la burra, tapa al Niño que hace frío. Y vámonos lejos, cuanto más... mejor, que Herodes está loco, y no tiene razón...»).
En 1970 es ya un cantante reconocido (Un labrador en la ciudad, El recuerdo de ella, Un cura de aldea, Mis recuerdos) y en 1971 ya ha viajado tres veces por América: Argentina, México, Chile y Venezuela. Y un poco más tarde que su admirado Joselito y Marisol, que desde niños pudieron afianzar sus carreras gracias al cine, Víctor Manuel también se convirtió en 1971 en estrella cinematográfica, al protagonizar Morbo, de Gonzalo Suárez, la gran superproducción de Boccacio Films financiada por Oriol Regás (de la gauche divine barcelonesa, hermano de la editora progre Rosa Regás) y los hermanos Rubio Sañudo, Chus Quirós como decorador, guión de Juan Cueto y de Gonzalo Suárez.
Una pareja de recién casados, Diego y Alicia, instalan su roulotte en el claro de un bosque... para el papel de Alicia contrataron a la emergente Ana Belén (nacida Pilar Cuesta Acosta en 1951), y tanto se compenetraron los protagonistas de Morbo que acabaron casándose por lo civil... y en Gibraltar. Morbo supuso además para Víctor Manuel su ingreso en la progresía del tardofranquismo. ¡Aún no habían pasado diez años desde que el bardo glosase las grandezas del Caudillo!
Nueva película de Gonzalo Suárez con la pareja en 1972, Al diablo con amor, esta vez rodada en Asturias, y nueva página de oro en la historia del cine. Y como los progres antifranquistas tenían que demostrar que lo eran, Víctor Manuel y Ana Belén tuvieron que permanecer en 1973 varios meses en México, hasta que lograron aclarar el famoso ultraje a la bandera española que realizaron en su espectáculo Ravos, cuya representación como es natural no había sido autorizada en España.
En la transición se afilió al Partido Comunista de España, y el Paisano fue glosado en otra canción (Horacio Fernández Inguanzo, el histórico líder comunista de los comunistas asturianos, que había sido encarcelado y sustituido por el indetenible Vicente Álvarez Areces antes de que le fuera encomendado su entrismo en el PSOE).
El bardo de Mieres ya merece un libro: el aúlico editor Silverio Cañada publica en Júcar la biografía de Víctor Manuel escrita por Héctor Vázquez-Azpiri. Y en la mismísima Cuba engendran a su primer hijo, David, que nace en 1976.
En 1982, superada la transición con el triunfo electoral del PSOE, abandona el PCE. En 1983 su actuación en el teatro de la Universidad Laboral de Gijón se convierte en un álbum y es emitida por TVE (siempre al servicio del poder de turno, entonces el PSOE). En 1984 participa como socio en la Sociedad Fonográfica Asturiana pero declina la estrella como artista.
Se refresca su presencia en 1986 con el éxito La puerta de Alcalá, y su independencia del poder hasta les permite entonces pedir el No en el referéndum de la OTAN. A partir de 1987 el emprendedor Víctor se arriesga como productor cinematográfico, organiza su propia editorial Anamusic y su discográfica Ion Música, impulsa espectáculos y giras... Y cuando amenaza crisis, siempre queda el recurso de Asturias: el 14 de mayo de 1999 apoteosis en el Palacio de los Deportes de Gijón con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y el Coro de la Fundación Príncipe de Asturias.
Apoyo activo y decidido al PSOE en las elecciones de 2003, que vuelve a ganar Vicente Álvarez Areces, aunque sus presencias por Asturias sean siempre esporádicas, pues su segunda residencia se encuentra en la ribera derecha del puerto de Mahón (todavía en 2003 la autoridad portuaria de Baleares ratificó a su nombre la concesión administrativa para ocupar el vivero y caseta auxiliar situados en terreno de dominio público adscrito al Puerto de Mahón).
El zenit de la carrera artística del de Mieres se produjo el 25 de febrero de 2005, al presentar públicamente junto al presidente Vicente Álvarez Areces la canción conmemorativa del Centenario del Sporting de Gijón, un himo que cuenta hasta con el visto bueno de Juan Cueto: «Se la envié a Juan Cueto, me dijo que al escucharla se había recargado de adrenalina para dos días.» En esa ocasión Tini Areces dijo de la canción: «Va a hacer historia, ha logrado algo muy difícil: sintetizar en el himno los sentimientos con los que a veces tratamos de teorizar.» En efecto, la letra del himno del centenario del Sporting representa la más acabada síntesis doctrinal del pensamiento de Víctor Manuel San José Sánchez:
«No vale ganar de cualquier manera, / no vale perder sin plantar pelea. / Si toca morir con las botas puestas / perdámoslo tó menos la vergüenza.
Desde que nací supe cuatro coses: / cual yera el color de los mis amores, / que te iba a llorar como llora un hombre /y que hay que luchar pa salir de probe. / Con esta afición, que aunque pase penes, / nun mira p´atrás y aprieta los dientes / hoy vengo a gritar como fize siempre / puxa, puxa Sporting! / No vale ganar de cualquier manera. / Tú yes del carbón, de esta tierra negra, / de la braña yes, yes de la frontera. / Dígolo sin más: xente marinera. / Nun soy de metal, fiérvenme les venes / ficiéralo yo si tuviera piernes, / si fuera un chaval y tuviera fuerces / podría jugar hasta con madreñes. / Con esta afición, que aunque pase penes, / nun mira p’atrás y aprieta los dientes / hoy vengo a gritar como fize siempre / puxa, puxa Sporting!»
El 30 de septiembre de 2007 recibió Victor Manuel un homenaje en Asturias, promovido por la Asociación de Musicoterapia de Asturias y la Asociación para la Integración y el Asesoramiento de Emigrantes Retornados. Lo más selecto y lo más llano del Principado, con el presidente Areces, la alcaldesa de Gijón (que cumplía precisamente 70 años), el alcalde de Mieres... asistieron a la gala, celebrada en el teatro Jovellanos de Gijón. Uno de los hitos de programa fue una conversación de cara al público con su paisano el periodista Diego Carcedo. Víctor Manuel se reconoció «un poco más cabreado cada día» por los acontecimientos políticos y, en particular, por la actitud de «ciertos malos cristianos» (Víctor se apresuró a confesar que «yo no soy cristiano, ¡eh!»), mala gente: «por ejemplo --concluyó el cantante-- que salga el tío este, el portavoz de la conferencia episcopal {Monseñor Juan Antonio Martínez Camino} diciendo que no hay que dar unos euros a las madres solteras... eso es ser un hijo de puta», bramó, cosechando una ovación cerrada de su público. Diego Carcedo se rió, el público aplaudió y jaleó, y a pesar de la airada y natural protesta de la Conferencia Episcopal, en los días siguientes ni el presidente del Principado, ni la alcaldesa de Gijón ni otras autoridades presentes en la ceremonia en la que Víctor Manuel lanzó tan graves afirmaciones, censuraron o condenaron las mismas, haciéndose coparticipes por tanto de tales ideas que ya habían aplaudido y celebrado. Gracias a El Comentario TV puede verse a través de YouTube la grabación de este fragmento.